Diálogo con Dios

Tengo problemas. Yo sé que tú tienes problemas también. Mis problemas no son únicos ni especiales, pero son problemas que tengo.
Algunos problemas parecen no tener solución. Hay cosas que son imposibles para mí, pero no lo son para mi Dios. Yo sé que Él me oye cuando le hago mis peticiones. También sé que Él me dará lo que le pido, si pido bien.
Si anduviera metido en cosas que no le agradan, Él no me escucharía, pero Él está dispuesto a escucharme a mí porque lo adoro y hago su voluntad. A veces me enredo, pero siempre me confieso a Él, sabiendo que Él es fiel y justo para perdonarme y limpiarme de todo mal.
Los ojos de mi Dios están sobre mí y me oye, pero Él aparta su rostro de los que hacen lo malo. Le pido que me examine, me conozca el corazón, que me pruebe, y que conozca los pensamientos que me inquietan. Cuento con Él para señalarme cualquier cosa en mí que le ofenda y para guiarme por el camino de la vida eterna.
Yo le digo a Dios lo que necesito y le doy gracias por todo lo que Él ha hecho. Al final de mi diálogo con Dios, experimento su paz (que supera lo que puedo entender) y dejo de preocuparme. Él cuida mi corazón mientras viva en Cristo Jesús.


Si tú quieres hablar con mi Dios, puedes comenzar con estos textos bíblicos: 1 Juan 5:14-15, John 9:31, 1 Pedro 3:12, Salmo 66:17-19, Salmo 139:23-24, Filipenses 4:6-7