Un Mes en el Hospital

El mes de agosto fue difícil para nosotros. No quiero decir que era malo, sino difícil. Sí creemos La Verdad, no hay que temer la muerte. Y así es – no tememos la muerte, pero les confieso que el proceso de la muerte es algo difícil. Para mí, creo que la muerte será como hacer otro salto de paracaidismo. Daré otro paso de fe y confiaré en Él para cumplir su promesa.
Pero, para mí, no era tan fácil ver a mi amada esposa muriéndose. Le rogaba al Señor por su vida, su alma, y su espíritu. Cuando me parecía que Dios no me contestaba de la forma que yo deseaba, le pregunté a Lucy cómo ella quería salir del hospital. Le pregunté si quería salir con su espíritu y su cuerpo, o salir solo con su espíritu para estar con el Señor. No me podía contestar.
Al día siguiente volví a preguntarle cómo ella quería salir del hospital. Ella me dijo que quería salir del hospital con su cuerpo y su espíritu. Le pedimos al Señor que nos concediera su deseo.
Me cuesta pedir bien. Pido, pero a veces pido mal. Esta vez le pedí que Él hiciera lo mejor aunque no entendiéramos.
Dios restauró la vida de Lucy. Le damos gracias al Señor Dios por contestar como nosotros le pedimos. ¿Estaría yo tan agradecido con Dios si no hubiera contestado de la forma que nosotros tanto deseábamos? Es fácil dar gracias cuando todo sale bien. Es más difícil darle gracias a Dios cuando no entendemos por qué Él hace lo que hace o permite hacerse.
Por favor, si tú hablas con Dios, ¡pídele por la vista de Lucy!