Oyentes Fieles

Jamás pensaba yo hacer un podcast. El sonido de mi voz nunca me gustaba mucho y no solía expresar lo que tenía en la mente con las palabras que salían de la boca. Las palabras escritas expresaban mejor los pensamientos invisibles de mi alma. ¿No sería miedo?

No hablo bonito, mi acento es pesado, no tengo estudio profesional, y me hace falta mucho equipo para hacer un podcast digno, pensaba yo. Cada vez que comenzaba a grabar un episodio nuevo, el gallo viejo del patio cantaba. Me metí en un cuarto cerrado pero no aguantaba el calor. Pensaba comer el gallo y callar su canto, pero después me di cuenta que el gallo viejo del patio era mi primer oyente fiel. ¿Cómo iba a matarlo?

El número de oyentes aumentaba. El gallo fue el primero, después el loro, uno pájaros, un becerro, los perros, y un sinfín número de criaturas que no solo querían ser oyentes pasivos sino participantes activos del podcast. Ellos quieren ser escuchados. Tienen algo para decir. No los puedo callar. Me gustan sus comentarios. Necesito su participación. Ellos son mis oyentes fieles. Me enseñaron a oír, a escuchar, y a respetar sus puntos de vista. No somos iguales pero compartimos el mismo espacio y tiempo aunque sean pequeños y cortos.